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FINI (Leonor). Nacida en Buenos Aires (Argentina). 1908-1996. Pintora surrealista, litógrafa, escenógrafa y escritora francesa de origen italiano. NOTABLE Y MUY LARGA CARTA AUTÓGRAFA FIRMADA «Leonor» dirigida a «Querido Pierre» [Pierre Besse]. Sin lugar ni fecha [Nonza, Córcega, hacia 1960]. 13 páginas en folio. Violenta discusión con Stanislao Lepri. Confidencias íntimas y apasionantes reflexiones sobre la creación artística, Jacques Audiberti, la soledad de los escritores y las relaciones humanas. Extraordinaria carta íntima en la que Leonor Fini se sincera con una franqueza sorprendente, entremezclando el relato de una violenta discusión con su compañero, el pintor Stanislao Lepri, con largas reflexiones sobre el arte, la literatura y las relaciones humanas. En primer lugar, relata un altercado ocurrido durante una cena en su residencia de Córcega. Una discusión sobre la comida degenera en una violenta escena de ira. Tras varios comentarios despectivos, Leonor Fini lanza restos de la comida a Stanislao Lepri, quien reacciona brutalmente: «En ese momento se volvió realmente “loco de rabia”, me dio un golpe muy fuerte en la cabeza [...] y tan fuerte que [...] caí al suelo de espaldas, golpeándome la espalda contra el respaldo de la silla. » Describe las reacciones de Konstanty Jeleński, conocido como Kot, y de Enrico, que intervienen para socorrerla, así como las consecuencias de este altercado, evocadas con una mezcla de ira, ironía y humor mordaz. A continuación, la carta adquiere una dimensión especialmente interesante desde el punto de vista literario y artístico. Al referirse a un gato apodado «el Goethe de los gatos», Leonor Fini desarrolla largas reflexiones sobre el genio creativo, las relaciones entre el artista y su público, y la soledad necesaria para ciertas formas de creación. Se detiene especialmente en Jacques Audiberti, de cuya personalidad y concepciones artísticas habla. Rechaza la idea de que un gran artista necesite necesariamente la aprobación del público para llevar a cabo su obra, y cita a varias figuras destacadas de la literatura, entre las que se encuentran Jean Genet, Rimbaud, Baudelaire, Nerval, Leopardi y Villon. «Pero, dado que toda obra nace de una protesta, de una inadaptación, de una rebelión —el amor se dirige a la obra—, a su propio trabajo, a un deseo de perfección... » Continúa esta reflexión defendiendo la libertad del artista y una concepción profundamente personal de la creación, en la que la rebelión, el sufrimiento, el aislamiento y la búsqueda de la perfección pueden desempeñar un papel esencial. Las últimas páginas desarrollan estas consideraciones con gran intensidad. Leonor Fini evoca en ellas sus desacuerdos con su corresponsal sobre las personalidades de su entorno, en particular Audiberti, y analiza con notable agudeza los caracteres, las sensibilidades y las relaciones de influencia entre los individuos. Insiste en la necesidad de distinguir los temperamentos y de no juzgar a las personas a partir de concepciones demasiado generales. También vuelve a hablar de Stanislao Lepri y Konstanty Jeleński, evocando su sensibilidad, sus diferencias de carácter y las tensiones que pueden surgir en sus relaciones. Defiende con pasión su forma de entender a las personas y sus contradicciones, al tiempo que da muestra de su apego hacia su corresponsal. Esta excepcional correspondencia constituye un testimonio especialmente revelador de la personalidad de Leonor Fini, de su temperamento independiente y de sus convicciones estéticas. Además, ofrece una valiosa perspectiva sobre la vida cotidiana y las complejas relaciones del círculo artístico y literario que la rodeaba, en particular Stanislao Lepri, Konstanty Jeleński y Jacques Audiberti. Se trata de una carta de gran importancia por su extensión, su carácter profundamente personal y la riqueza de sus reflexiones sobre la creación artística y la psicología de los artistas. Leonor Fini solía pasar temporadas en un antiguo monasterio de Nonza, en Córcega, en compañía de Stanislao Lepri y Konstanty Jeleński, dos figuras fundamentales de su círculo afectivo y artístico.
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