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CHARLES-ALBERT DE SAINT-GENOIS (1861–1918) «Autorretrato con tres marionetas». Óleo sobre lienzo. Firmado en la esquina inferior derecha. Dimensiones: 62,3 x 51,2 cm; 90,1 x 79,1 cm (con marco). Un autorretrato único del pintor belga Charles-Albert de Saint-Genois, creado bajo el nombre artístico de John Hewelt, que ofrece una visión poco habitual de la doble faceta del artista como pintor y titiritero. La composición muestra al propio Saint-Genois junto a tres de sus característicos «gringalets»: pequeñas figuras articuladas que constituían el núcleo de sus espectáculos de marionetas. Más que un simple autorretrato, la obra puede entenderse como una declaración de identidad artística. Saint-Genois aparece representado junto a los personajes que él mismo había concebido, esculpido, pintado y manipulado en el escenario, estableciendo así un diálogo entre las artes plásticas y el entretenimiento popular. La pintura documenta, por tanto, un aspecto especialmente original de la cultura parisina de finales del siglo XIX, en la que la pintura, la caricatura, el teatro, el cabaret y el entretenimiento popular compartían espacios y público. Las tres figuras representadas se han identificado tradicionalmente como Leopoldo II de Bélgica (1835-1909), Francesco Crispi (1818-1901) y la famosa cantante de cabaret Yvette Guilbert (1865-1944). Esta identificación debe entenderse como una interpretación iconográfica, pero es coherente con el carácter satírico de las obras de Hewelt, en las que aparecían figuras reconocibles de la vida política y cultural contemporánea. Charles-Albert de Saint-Genois pertenecía a una familia de origen aristocrático belga. Formado en la École des Beaux-Arts de París, comenzó a exponer sus obras en el Salón de París en 1885. Su carrera reviste especial interés debido a su actividad paralela como titiritero bajo el nombre de John Hewelt. El seudónimo, con su sonoro toque inglés, aludía al éxito que el titiritero británico John Holden había alcanzado en París. Hewelt desarrolló espectáculos de considerable complejidad, llegando a presentar sus producciones en el Théâtre du Musée Grévin y otros recintos dedicados al entretenimiento popular. El artista no se limitaba a manipular las marionetas: las diseñaba, esculpía, pintaba y articulaba personalmente. Sus figuras, conocidas como «gringalets», estaban diseñadas para producir movimientos especialmente expresivos mediante sistemas de cuerdas y mecanismos de manipulación aérea. En este contexto, este autorretrato adquiere un valor documental añadido. El cuadro representa no solo al artista, sino también el universo creativo que él mismo había construido para el escenario.