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AMLETO DALLA COSTA (Milán, 1929–2024). «La stanza di Carlotta». Serigrafía, edición 80/90. Firmada y numerada a lápiz. Dimensiones: 62 x 50 cm. «La stanza di Carlotta», una serigrafía representativa de la etapa madura de Amleto Dalla Costa, condensa los elementos esenciales de su universo artístico. La obra revela su interés por la estética pop y la representación de la figura femenina, expresados a través de una vibrante riqueza cromática, una refinada síntesis formal y una dimensión poética que desempeñó un papel fundamental en la difusión internacional de su obra. La trayectoria de Amleto Dalla Costa es especialmente singular debido a sus estrechos vínculos con los mundos de la moda, la publicidad y las artes visuales. A principios de la década de 1950, fundó junto con Giorgio Armani el estudio fotográfico ARDACO (acrónimo de ARmani DAlla COsta), dedicado a la fotografía de moda en Milán. Tras su separación profesional, Dalla Costa siguió una exitosa carrera en la publicidad, colaborando con importantes empresas italianas antes de dedicarse por completo a la pintura en 1975. Un año más tarde, inauguró la galería Brera 3 en el corazón del barrio artístico de Brera, en Milán, un espacio que servía tanto de galería como de taller de serigrafía y que desempeñó un papel decisivo en la difusión de su obra. A lo largo de su carrera, participó en más de 250 exposiciones individuales y colectivas celebradas en numerosos países europeos, así como en Japón, Sudáfrica y Estados Unidos. Su obra se presentó en la 51.ª Bienal de Venecia y, tras una última exposición celebrada en Suiza en 2006, decidió volver a dedicarse en exclusiva a la fotografía. Gracias a la coherencia de su producción, a la calidad técnica de sus obras y a la popularidad de sus imágenes, su obra alcanzó un amplio reconocimiento internacional y sigue siendo apreciada por coleccionistas y amantes del arte figurativo contemporáneo. Su legado lo consagra como una de las figuras más representativas del arte gráfico y la figuración contemporáneos italianos. Aunque trabajó en múltiples disciplinas, Dalla Costa es más conocido por sus carteles publicitarios y sus serigrafías. Su obra se centra principalmente en la representación de figuras femeninas elegantes y sofisticadas, dotadas de un gran poder expresivo, construidas a través de composiciones equilibradas, líneas definidas y una intensa riqueza cromática. Amleto Dalla Costa fue un destacado artista italiano cuya carrera abarcó la pintura, la serigrafía, la fotografía, el diseño gráfico, la escultura y la publicidad. Artista autodidacta por naturaleza, desarrolló una carrera multidisciplinar que lo convirtió en una figura única dentro del panorama artístico italiano de la segunda mitad del siglo XX y principios del siglo XXI. Antes de dedicarse por completo al arte, trabajó en diversos campos relacionados con la comunicación visual, la animación, el diseño y la moda —experiencias que influyeron de manera decisiva en el desarrollo de su propio lenguaje visual, distintivo y fácilmente reconocible—. Desde muy joven, demostró un talento innato para el dibujo. A los dieciséis años fue contratado por Ars Film, el estudio de Nino y Toni Pagot, donde trabajó durante dos años en la producción de películas de animación. Posteriormente se incorporó a Fabbriche Riunite, una empresa especializada en el diseño de letreros de neón, muy populares en Italia en la década de 1950. Entre los proyectos más destacados de este periodo se encuentra la creación de la marquesina del famoso cine Capitol de Milán, una de las salas de cine más emblemáticas del país. Tras reorientar su carrera hacia la fotografía, conoció a Armani, con quien fundó a principios de la década de 1950 el estudio Ardaco, con sede en Milán y especializado en fotografía de moda. Más tarde abandonó esta iniciativa para dedicarse al ámbito de la publicidad, donde alcanzó un notable reconocimiento. Entre 1955 y 1975, colaboró en numerosas campañas para algunas de las principales empresas italianas, entre ellas Carabelli, Marazzi y Rivarossi, creando un gran número de carteles, anuncios y piezas gráficas que contribuyeron a definir la identidad visual de estas marcas. Durante este periodo, él y su hermano tuvieron el honor de obsequiar al papa Juan Pablo II con una caja de un tren de juguete fabricado por Rivarossi. En 1975, decidió dedicarse por completo a la pintura. Su primera exposición individual fue un éxito inmediato y marcó el inicio de una nueva etapa profesional. Al año siguiente, inauguró la galería Brera 3 en el histórico barrio artístico de Brera, en Milán, situada en el número 3 de la calle del mismo nombre. Allí también instaló su taller de serigrafía, donde produjo gran parte de su obra gráfica hasta el cierre de la galería en 1999. La importancia de Amleto Dalla Costa radica en su capacidad para fusionar los recursos estéticos del arte y la publicidad en un lenguaje visual atractivo, elegante y accesible. También contribuyó de manera significativa a la difusión del arte gráfico contemporáneo a través de la serigrafía, una técnica que dominó con gran destreza y que desempeñó un papel esencial en el ámbito internacional.