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PABLO PICASSO (Málaga, 1881 – Mougins, Francia, 1973). «Balzac, d’après Rodin» (Retrato de Honoré de Balzac), 1952. Aguafuerte y punta seca sobre papel verjurado antiguo, ejemplar n.º 38/50. Firmado en la esquina inferior derecha y numerado a lápiz. Impreso por Jacques Frélaut en el Atelier Lacourière, París, en 1961. Publicado por la Galerie Louise Leiris, París. Obra perteneciente a la edición «La Caisse à Remords». Bibliografía: Georges Bloch, Pablo Picasso. Catalogue de l’œuvre gravé et lithographié, n.º 713; Brigitte Baer, Picasso peintre-graveur, n.º 899. Dimensiones: 23 x 34,7 cm (grabado); 35,5 x 52 cm (papel). Este grabado forma parte de «La Caisse à Remords», una de las series más singulares de la obra gráfica de Picasso. En 1960, el artista, junto con Jacques Frélaut, revisó un amplio conjunto de planchas antiguas y seleccionó 45 planchas de cobre, creadas entre 1919 y 1955, para una nueva edición. Las cincuenta pruebas de cada plancha fueron impresas por Frélaut en 1961, pero Picasso nunca las firmó. Tras su muerte, la Galerie Louise Leiris llegó a un acuerdo con sus herederos para comercializar las impresiones, y en 1980 las hojas se numeraron y se sellaron con un sello húmedo que reproducía la firma del artista. Esta obra forma parte de esa edición. Grabada originalmente en 1952, la composición es una reinterpretación del famoso monumento de Auguste Rodin a Honoré de Balzac. Picasso descompone y transforma el poderoso volumen escultórico mediante un estilo de dibujo extraordinariamente ligero, alternando líneas apenas insinuadas con zonas de mayor intensidad gráfica. La relación con Rodin no es aquí una mera reproducción: la figura monumental se convierte en objeto de experimentación, sometida a las distorsiones y los cambios de perspectiva característicos del lenguaje artístico de Picasso. El Museu Picasso de Barcelona conserva otra prueba de este mismo grabado, catalogada como «Variación sobre el Balzac de Rodin» (MPB 112.680), mientras que el Musée Picasso de París conserva una prueba de 1952 catalogada como «Balzac, d’après Rodin». Pablo Picasso desarrolló el grabado como un campo de exploración esencial a lo largo de prácticamente toda su carrera, experimentando con el aguafuerte, la punta seca, el buril, la litografía y el linograbado, y colaborando con grandes maestros del grabado como Roger Lacourière, Jacques Frélaut y, más tarde, los hermanos Crommelynck. Esta experimentación continua convirtió su obra gráfica en una de las más extensas y significativas del siglo XX. Sus grabados forman parte de los fondos de instituciones como el Museo de Arte Moderno y el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, el Musée national Picasso-Paris y el Museu Picasso de Barcelona.